



La organización de derechos humanos Human Rights Watch advirtió que la National Basketball Association corre el riesgo de contribuir al denominado “lavado deportivo” debido a la ampliación de sus vínculos comerciales con Emiratos Árabes Unidos, país señalado por presuntos vínculos con el conflicto armado que afecta a Sudán.
La preocupación surge mientras la aerolínea Emirates mantiene una destacada presencia como socio comercial de la NBA durante las Finales de 2026.
Joey Shea, investigadora sénior de Human Rights Watch para Emiratos Árabes Unidos, afirmó que la liga debería aprovechar la visibilidad del evento para pronunciarse sobre la situación de los derechos humanos y, particularmente, sobre el conflicto sudanés.
Según la organización, existen crecientes evidencias sobre el supuesto apoyo de Emiratos Árabes Unidos a las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), acusadas de cometer abusos durante la guerra que mantienen contra el Ejército sudanés.
Human Rights Watch indicó que recientemente remitió una carta a la NBA expresando su preocupación e instando a la liga a desarrollar mecanismos para mitigar riesgos relacionados con derechos humanos, incluyendo una postura pública frente a los abusos denunciados.
La entidad también solicitó información sobre posibles acuerdos o cláusulas que limiten la capacidad de la NBA o de sus empleados para pronunciarse sobre temas vinculados a Emiratos Árabes Unidos. Hasta el momento, según HRW, la liga no ha emitido una respuesta oficial.
La organización sostiene que Emiratos utiliza eventos deportivos, culturales y de entretenimiento de alto perfil para proyectar una imagen internacional positiva, mientras enfrenta cuestionamientos por presuntas violaciones de derechos humanos dentro y fuera de su territorio.
Durante más de tres años de conflicto en Sudán, expertos de Naciones Unidas y diversas organizaciones humanitarias han documentado denuncias sobre el flujo de armas, personal y apoyo logístico hacia las FAR. Según Human Rights Watch, la guerra ha provocado el desplazamiento de más de 14 millones de personas y ha obligado a unos 4,4 millones a abandonar el país.
Por su parte, el Gobierno de Emiratos Árabes Unidos ha rechazado reiteradamente las acusaciones de apoyo militar a grupos armados en Sudán y asegura que su participación en la crisis se limita exclusivamente a labores de asistencia humanitaria.