



La creciente rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China abrió un nuevo capítulo en República Dominicana, luego de que las embajadas de ambas potencias intercambiaran públicamente acusaciones sobre los riesgos asociados al uso de tecnologías de empresas chinas.
La controversia comenzó cuando la Embajada de Estados Unidos en Santo Domingo difundió en su cuenta de X una advertencia de Washington sobre compañías como Huawei, ZTE, Hikvision, Hytera, Dahua y DJI, a las que señaló como potenciales riesgos para la seguridad de las redes y la información.
Según el planteamiento estadounidense, estas empresas estarían sujetas a las leyes de China y podrían verse obligadas a colaborar con los servicios de inteligencia de ese país.
Sin embargo, el pronunciamiento estadounidense no identificó instituciones dominicanas que utilicen esos equipos ni presentó evidencias de incidentes de espionaje o ataques informáticos vinculados con esas compañías en el país.
La reacción de Beijing no tardó en llegar. El embajador de China en República Dominicana, Chen Luning, expresó la “fuerte insatisfacción y resuelta oposición” de su Gobierno a las acusaciones estadounidenses.
El diplomático calificó los señalamientos contra las empresas tecnológicas chinas como una “pura invención” y una distorsión de la realidad.
Chen sostuvo que las advertencias de Washington responden a una “mentalidad de Guerra Fría” y reflejan, a su juicio, “soberbia y prejuicios” contra China.
El representante chino defendió además a las empresas de su país que operan en América Latina y el Caribe, incluida República Dominicana, y afirmó que estas cumplen las leyes y regulaciones de los países donde desarrollan sus actividades.
Según Chen, las compañías chinas ofrecen tecnología avanzada a precios competitivos, además de contribuir a la generación de empleos y al desarrollo económico.
La Embajada de China acusó a Estados Unidos de utilizar la llamada “intimidación tecnológica” y la coacción unilateral para presionar a otros países a limitar la cooperación con empresas chinas.
El intercambio diplomático coloca a República Dominicana en una disputa estratégica que trasciende el comercio y alcanza áreas consideradas sensibles, como las telecomunicaciones, infraestructura digital, sistemas de vigilancia y seguridad de datos.
Washington plantea el asunto desde la perspectiva de la seguridad nacional y la protección de información, mientras Beijing sostiene que Estados Unidos intenta utilizar argumentos políticos para desplazar a sus empresas de mercados internacionales.
La situación adquiere particular relevancia para República Dominicana debido a sus vínculos económicos, comerciales y diplomáticos tanto con Estados Unidos como con China.
Por el momento, el Gobierno dominicano no ha fijado públicamente una posición sobre el enfrentamiento entre las dos potencias ni ha informado sobre posibles cambios en el uso de tecnologías de las empresas señaladas.
El episodio evidencia, sin embargo, que la competencia tecnológica entre Washington y Beijing comienza a tener repercusiones más directas en América Latina y el Caribe, donde ambos países buscan ampliar su influencia en sectores estratégicos.