



El Partido Revolucionario Moderno (PRM) renovó este domingo su dirección nacional durante la celebración de su Asamblea Nacional, en un proceso en el que Luis Abinader fue colocado al frente de la organización por los próximos dos años.
La elección se realizó mediante una plancha de consenso respaldada durante la jornada interna del partido. La Asamblea Nacional reunió a dirigentes y delegados del PRM en Santo Domingo para definir las autoridades que estarán al frente de la organización durante el nuevo período. El proceso forma parte de la renovación de las estructuras internas del partido oficialista.
Con la elección de la nueva dirección, el PRM busca mantener la cohesión alcanzada entre sus principales sectores y fortalecer su estructura partidaria de cara a los próximos desafíos políticos.
Luis Abinader, actual presidente de la República, asumirá también la presidencia del partido durante los próximos dos años. Su incorporación a la dirección de la organización forma parte de la propuesta de consenso presentada ante los delegados.
La nueva estructura estará acompañada por dirigentes que asumirán distintas responsabilidades dentro del partido, con el objetivo de garantizar el funcionamiento de sus órganos y mantener activas las estructuras nacionales.
Durante las horas previas a la elección, diferentes dirigentes del PRM habían destacado la importancia de alcanzar acuerdos que permitieran preservar la unidad interna. El consenso fue presentado como una vía para evitar divisiones y facilitar la renovación de las autoridades.
Dirigentes como José Ignacio Paliza, Deligne Ascención, Sigmund Freund, Ricardo de los Santos y otros representantes de la organización se refirieron durante la jornada a la necesidad de fortalecer la cohesión partidaria y garantizar el funcionamiento de sus estructuras.
La conformación de la nueva dirección estuvo marcada por el consenso entre distintos sectores del PRM. Dirigentes de la organización valoraron que el proceso pudiera desarrollarse sin una competencia interna que generara divisiones.
El presidente del Senado, Ricardo de los Santos, había expresado su respaldo a la plancha de consenso, al considerar que este mecanismo contribuye a preservar la unidad y fortalecer institucionalmente al partido.
De igual manera, otros dirigentes señalaron que el acuerdo alcanzado permite concentrar los esfuerzos de la organización en su fortalecimiento interno y en los retos políticos que enfrentará durante los próximos años.
La decisión también fue valorada como una oportunidad para consolidar las estructuras partidarias y mantener la coordinación entre los diferentes sectores que forman parte del PRM.
La Asamblea Nacional representa uno de los principales mecanismos internos del PRM para definir sus autoridades y establecer la composición de su dirección.
El proceso permitió escoger a los dirigentes que tendrán a su cargo diferentes áreas de la organización durante los próximos dos años, incluyendo posiciones vinculadas con la dirección, organización y funcionamiento institucional.
Deligne Ascención, quien se desempeñó como secretario nacional de Organización, había resaltado durante la jornada el proceso de estructuración desarrollado por el partido desde su fundación.
Según explicó, uno de los principales aportes de su gestión fue contribuir a establecer estructuras del PRM en diferentes zonas del territorio nacional y entre comunidades dominicanas residentes en el exterior.
El dirigente sostuvo que este trabajo permitió consolidar la organización y crear las condiciones necesarias para que el partido pudiera participar en diferentes procesos electorales.
La unidad interna fue uno de los temas más destacados durante la jornada. Diferentes dirigentes coincidieron en que preservar la cohesión será fundamental para el futuro de la organización.
José Ignacio Paliza, quien concluyó dos períodos consecutivos como presidente del PRM, había señalado que uno de los principales legados de su gestión fue entregar un partido unido.
El dirigente atribuyó ese resultado al trabajo conjunto de los dirigentes y militantes, destacando que la cohesión no fue producto de una sola persona, sino del esfuerzo colectivo dentro de la organización.
Otros representantes del partido también hicieron llamados a mantener el consenso y evitar diferencias que puedan afectar la estabilidad de la estructura partidaria.
La nueva dirección del PRM asumirá sus funciones en un período en el que la organización deberá prepararse para los próximos procesos políticos y electorales.
Durante la Asamblea Nacional, algunos dirigentes también hicieron referencia a la necesidad de recuperar y fortalecer la confianza de la ciudadanía.
Guido Gómez Mazara llamó a la dirigencia partidaria a actuar con humildad y reflexionar sobre los niveles de abstención registrados en los procesos electorales, al considerar que este fenómeno representa un desafío para el sistema político.
El dirigente sostuvo que los partidos deben evaluar las razones por las cuales una parte importante de la población decide no acudir a las urnas y trabajar para recuperar la confianza de los ciudadanos.
Gómez Mazara también valoró la nueva estructura del PRM de cara a los procesos internos que se desarrollarán en 2027, al considerar que la composición de la dirección puede contribuir a ofrecer garantías y equilibrio en la escogencia de futuras candidaturas.
Con la elección de Luis Abinader como presidente del partido y la conformación de la nueva dirección, el PRM inicia una nueva etapa de organización interna.
La estructura deberá mantener el funcionamiento de las bases partidarias, fortalecer la coordinación entre sus dirigentes y continuar trabajando en la consolidación de la organización tanto en República Dominicana como en las comunidades dominicanas en el exterior.
El proceso de renovación concluyó con un llamado general a preservar la unidad, fortalecer las estructuras y mantener el consenso como una herramienta para enfrentar los desafíos que tendrá el partido durante los próximos dos años.
La nueva dirección tendrá, además, la responsabilidad de preparar a la organización para los procesos internos y electorales que marcarán la agenda política de los próximos años.