



El Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió este viernes una licencia que autoriza a empresas estadounidenses a realizar ciertas actividades relacionadas con la explotación y comercialización de oro venezolano, un sector que hasta ahora estaba limitado por las sanciones económicas impuestas por Washington. La medida, conocida como Licencia General 51, representa un paso importante en la apertura de operaciones en el país sudamericano, permitiendo a las compañías norteamericanas comprar, transportar y revender oro de origen venezolano, incluso en transacciones que involucren al Gobierno de Venezuela o a la estatal Compañía General de Minería de Venezuela (Minerven). Además, la autorización cubre servicios logísticos, seguros y transporte vinculados al comercio del metal.
La emisión de esta licencia se produce apenas un día después de la visita a Caracas del secretario del Interior de EE. UU., Doug Burgum, quien estuvo acompañado por representantes del sector minero estadounidense. Durante su estadía, Burgum se reunió con la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, y anunció que Washington emitiría licencias para facilitar las operaciones comerciales en Venezuela, en un intento por regularizar el comercio de oro y garantizar que las transacciones se realicen dentro de un marco legal seguro y supervisado. Según Burgum, estas medidas buscan abrir oportunidades de inversión en el sector minero, al tiempo que se mantienen las salvaguardas necesarias para cumplir con las sanciones vigentes.

El documento establece que todos los contratos derivados de estas operaciones deberán regirse por las leyes de Estados Unidos, y cualquier conflicto legal que surja deberá resolverse ante tribunales estadounidenses. De manera adicional, los pagos a entidades venezolanas que aún se encuentran sancionadas no se efectuarán directamente, sino que deberán canalizarse a través de un fondo administrado por el Departamento del Tesoro, asegurando el cumplimiento de la normativa estadounidense y evitando que las sanciones sean eludidas de forma inadvertida.
En paralelo, el presidente de la Asamblea Nacional venezolana, el chavista Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta interina, anunció que la Ley de Minas está en proceso de revisión urgente, con el objetivo de reformarla y abrir el sector a la inversión extranjera. Esta iniciativa sigue un modelo similar al de la Ley de Hidrocarburos, que previamente permitió la entrada de capitales internacionales en el sector petrolero, fortaleciendo la infraestructura y la producción nacional. La reforma de la Ley de Minas busca atraer inversión directa, fomentar la producción de oro de manera regulada y generar ingresos para el país, que enfrenta desafíos económicos significativos.
Las relaciones entre ambos países habían estado interrumpidas desde 2019, cuando durante la administración de Donald Trump, Washington reconoció a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, lo que llevó al Gobierno de Maduro a romper relaciones diplomáticas. El reinicio de vínculos marca un hito importante en la política exterior y abre nuevas posibilidades para la cooperación económica, comercial y diplomática entre ambos países.
En conjunto, estas medidas reflejan un esfuerzo coordinado entre Estados Unidos y Venezuela para regularizar la explotación de recursos estratégicos y crear un marco seguro para la inversión extranjera, mientras se mantienen los controles necesarios para el cumplimiento de sanciones. La Licencia General 51 no solo abre oportunidades comerciales, sino que también simboliza un acercamiento gradual entre ambos países en un contexto de décadas de tensiones políticas y económicas. Se espera que la implementación de estas medidas tenga un impacto significativo en el sector minero venezolano y en la dinámica de la inversión internacional en la región.