



El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, acusó este martes al Gobierno de Estados Unidos de ejercer una “feroz presión y chantaje” sobre gobiernos de América Latina y el Caribe para que retiren a las brigadas médicas cubanas desplegadas en sus territorios.
Rodríguez afirmó en redes sociales que Washington está presionando a los países de la región para que expulsen a los contingentes de salud cubanos, una medida que, según el canciller, castigaría a “los pueblos y comunidades más desfavorecidas” que han recibido atención médica durante décadas.
El funcionario también afirmó que Estados Unidos ofrece “recursos que sabemos que nunca llegarán” a esas poblaciones como incentivo para la salida de los médicos cubanos.
La denuncia se produce en medio de una serie de decisiones en países de la región que han cancelado o reducido la presencia de personal médico cubano, movimientos que La Habana atribuye a la influencia estadounidense sobre los gobiernos receptores.
Para Cuba, el boicot a las misiones médicas forma parte de una estrategia más amplia de Washington para debilitar la cooperación sanitaria internacional de la isla y cortar fuentes de ingresos clave para su economía.
El gobierno cubano ha denunciado ante organismos internacionales campañas de desinformación que buscan desacreditar la labor médica de la isla, acusándola de supuestas prácticas de explotación o “trabajo forzoso”, algo que las autoridades cubanas rechazan como infundado y político.
Estas tensiones se dan en un contexto más amplio de presión económica y diplomática de Estados Unidos contra Cuba, con medidas que incluyen sanciones y cuestionamientos sobre programas médicos en el exterior.
Rodríguez señaló que la retirada de brigadas médicas no solo afectaría a Cuba, sino también a las poblaciones locales que dependen de esos servicios en países latinoamericanos.
Según cifras oficiales de La Habana, las brigadas médicas cubanas han sido un pilar de cooperación internacional en salud en múltiples naciones, aunque el impacto se ha visto limitado por la presión externa y cambios políticos recientes en gobiernos receptores.