



La Comisión Europea aplazó la presentación de su propuesta para prohibir de manera permanente las importaciones de petróleo ruso, originalmente prevista para el 15 de abril, ante la creciente tensión en los mercados energéticos por la guerra en Oriente Medio y el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz, informó Euronews.
Según la agenda legislativa actualizada de la Unión Europea, la iniciativa no ha sido cancelada, sino que se publicará más adelante debido a “los actuales acontecimientos geopolíticos”, indicó un responsable europeo a Reuters. La portavoz de Energía de la Comisión, Anna‑Kaisa Itkonen, aseguró que Bruselas “sigue comprometida” con sacar adelante la ley, aunque no hay una nueva fecha definida.
La escalada bélica entre EE.UU., Israel e Irán ha provocado, según la Agencia Internacional de la Energía, “la mayor perturbación de la oferta de petróleo de la historia”, con el crudo Brent superando los 100 dólares por barril.
El estrecho de Ormuz, por donde circula alrededor de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado mundial, permanece prácticamente cerrado, aumentando la presión sobre los precios.

El aplazamiento también se da en medio de un pulso con Hungría y Eslovaquia, los únicos países de la UE que todavía compran crudo ruso a través del oleoducto Druzhba.
La propuesta de la Comisión buscaría eliminar completamente las importaciones de petróleo ruso “a más tardar a finales de 2027” y blindar el veto incluso si se levantan sanciones en un eventual acuerdo de paz sobre Ucrania.
En la práctica, el impacto inmediato sobre los flujos físicos sería limitado, ya que las sanciones sobre crudo transportado por mar han reducido la mayoría de las importaciones del bloque, mientras que Hungría y Eslovaquia mantienen una exención.
Esta situación ha generado disputas con Ucrania y ha paralizado un préstamo de 90.000 millones de euros al país, además de motivar recursos legales de Budapest y Bratislava contra futuras sanciones.
El aplazamiento refleja la combinación de presiones geopolíticas externas y divisiones internas en la UE, complicando la estrategia energética del bloque frente a Rusia en un contexto de alta volatilidad global.
Con informacion de RT