



Lindsay Clancy, acusada de la muerte de sus tres hijos en 2023, regresó este martes ante un tribunal de Massachusetts para una audiencia en la que se analiza el futuro del proceso judicial, luego de que su juicio fuera anulado a principios de septiembre debido a que el jurado no logró alcanzar un veredicto unánime.
La defensa de Clancy solicitó al juez William Sullivan que desestime los cargos de asesinato que enfrenta, bajo el argumento de que la fiscalía no presentó pruebas suficientes para demostrar su culpabilidad más allá de una duda razonable.
El caso involucra la muerte de sus hijos Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses, ocurrida en enero de 2023 en la vivienda familiar ubicada en Duxbury, Massachusetts. La acusada reconoce haber causado la muerte de los menores, pero se declaró no culpable, alegando que atravesaba un episodio psicótico relacionado con su depresión posparto.
El juicio contra Clancy fue declarado nulo el pasado 4 de septiembre, luego de que los integrantes del jurado no consiguieran llegar a una decisión unánime sobre los cargos presentados contra la exenfermera de 36 años.
Tras esta decisión, las partes deben determinar los próximos pasos del proceso judicial, entre ellos:
El abogado defensor Kevin Reddington había solicitado anteriormente una audiencia de emergencia, argumentando que uno de los miembros del jurado no estaba siguiendo las instrucciones establecidas durante las deliberaciones y que esa situación impedía alcanzar un fallo unánime.
Según la defensa, ese integrante del jurado, identificado como Michael Desronvil, fue la única persona que votó a favor de declarar culpable a Clancy por los cargos presentados.
Ahora, los abogados de la acusada solicitan que el juez investigue la actuación de ese jurado y permita el acceso a documentos relacionados con una supuesta denuncia por malos tratos presentada por su exesposa, la cual posteriormente fue desestimada.
La acusación sostiene que Clancy estranguló a sus tres hijos en enero de 2023 dentro de su residencia en Duxbury, antes de intentar quitarse la vida. Tras el hecho, sufrió lesiones que provocaron que quedara parcialmente paralizada.
Actualmente, la mujer permanece ingresada en un hospital psiquiátrico, mientras continúa el proceso legal en su contra.
La defensa ha basado parte de su argumento en la condición de salud mental de Clancy, señalando que al momento de los hechos habría experimentado un brote psicótico asociado a la depresión posparto, una condición que, según sus abogados, afectó su capacidad de comprender la naturaleza de sus acciones.
El caso continúa bajo revisión judicial mientras la fiscalía y la defensa definen si avanzarán hacia un nuevo juicio o si buscarán otra vía para resolver el proceso relacionado con la muerte de los tres menores.