



México puso en marcha una nueva fase de su estrategia para contener el avance del gusano barrenador del ganado, mediante la liberación de 73.9 millones de moscas estériles en diferentes puntos de la región noroeste del país.
La medida forma parte de las acciones implementadas por las autoridades sanitarias para reducir la presencia de esta plaga, que representa una amenaza para el sector ganadero y que también ha tenido repercusiones en el comercio de animales hacia Estados Unidos.
Los insectos fueron liberados por vía terrestre en 157 puntos considerados estratégicos de los estados de Chihuahua y Sonora, dos entidades ubicadas en la frontera norte de México.
Las moscas utilizadas en esta estrategia fueron producidas en una planta especializada localizada en Metapa de Domínguez, en el estado de Chiapas, desde donde son distribuidas para apoyar las labores de control de la plaga.
La técnica consiste en liberar moscas esterilizadas para disminuir las posibilidades de reproducción de la población silvestre. Al aparearse con ejemplares fértiles, los insectos estériles contribuyen a reducir progresivamente la reproducción de la plaga.
Además de la liberación de moscas, las autoridades mexicanas han reforzado las labores de vigilancia y control sanitario en las zonas donde existe presencia o riesgo de propagación del gusano barrenador.
El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) informó que fueron inspeccionadas 3,832 unidades de producción pecuaria en Chihuahua y otras 108 en Sonora.
Las acciones de vigilancia se desarrollaron entre el 26 de julio y el 31 de agosto, período durante el cual también se aplicaron tratamientos preventivos a más de 100 mil animales.
El operativo sanitario incluyó diferentes especies, entre ellas bovinos, caninos, caprinos, equinos, ovinos, porcinos, aves y lepóridos.
Las autoridades aseguran que estas medidas han comenzado a reflejarse en la reducción de los casos activos en algunas zonas.
En Chihuahua, por ejemplo, la cantidad de casos activos pasó de 227 a 64, lo que representa una disminución de aproximadamente 71 %, de acuerdo con los datos correspondientes a la semana epidemiológica 34.
En Sonora, entretanto, se mantienen 25 casos activos.
La situación tiene especial relevancia debido a las consecuencias que la presencia del gusano barrenador puede generar sobre el movimiento y comercialización del ganado.
El gusano barrenador es provocado por las larvas de una mosca que deposita sus huevos en heridas de animales de sangre caliente. Una vez que las larvas nacen, comienzan a alimentarse de tejido vivo, provocando lesiones que pueden agravarse y poner en riesgo la vida del animal.
Por esa razón, las autoridades mantienen una estrategia que combina la vigilancia de los animales, tratamientos preventivos y el control biológico mediante la liberación de ejemplares estériles.
El avance de la plaga también ha tenido consecuencias en las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos, particularmente en las exportaciones de ganado en pie.
Estados Unidos había suspendido las importaciones de ganado mexicano después de detectarse casos del gusano barrenador en territorio mexicano, una medida que afectó durante meses el comercio pecuario entre ambos países.
La reapertura de algunos puntos fronterizos representa un paso importante para el sector ganadero mexicano, aunque las autoridades mantienen las medidas sanitarias para evitar una nueva expansión de la plaga.
El puerto fronterizo de Douglas reanudó operaciones para el ingreso de ganado mexicano el pasado 24 de agosto, inicialmente con un envío de 750 cabezas y con la expectativa de aumentar gradualmente el volumen hasta alcanzar 1,500 animales por día.
Asimismo, estaba prevista para el martes la reanudación de las exportaciones de ganado en pie a través de Agua Prieta, Sonora.
Las autoridades mexicanas consideran fundamental mantener las acciones de vigilancia en los estados fronterizos para evitar que la plaga continúe avanzando y pueda afectar nuevamente las condiciones para la exportación de ganado.
El despliegue de millones de moscas estériles constituye una de las principales herramientas utilizadas en esta etapa de la estrategia, debido a que permite atacar el ciclo reproductivo de la plaga sin depender exclusivamente de métodos químicos.
La campaña también busca proteger a los productores ganaderos y reducir las pérdidas que podrían producirse si la enfermedad continúa propagándose.
La liberación de los insectos se desarrolla de manera focalizada en lugares previamente seleccionados por las autoridades sanitarias, mientras continúan las inspecciones y tratamientos en las unidades productivas.
Los resultados registrados hasta ahora en Chihuahua, donde los casos activos disminuyeron significativamente, son considerados un avance dentro de las acciones de contención.
Sin embargo, las autoridades mantienen las medidas de vigilancia debido a que la presencia de casos en Chihuahua y Sonora representa un riesgo para la actividad ganadera y para el comercio transfronterizo.
México busca así mantener bajo control el gusano barrenador y evitar que la plaga vuelva a provocar interrupciones en las exportaciones de ganado hacia Estados Unidos.
La estrategia continuará combinando la liberación de moscas estériles, la inspección de establecimientos pecuarios, la atención preventiva de los animales y el seguimiento epidemiológico de los casos detectados.
El objetivo final es reducir progresivamente la presencia del gusano barrenador, proteger la producción ganadera y garantizar condiciones sanitarias que permitan mantener abiertas las rutas comerciales con el mercado estadounidense.