



Una región del Atlántico Norte ubicada al sureste de Groenlandia mantiene preocupada a la comunidad científica por registrar un enfriamiento anómalo en medio del aumento global de las temperaturas. La NASA monitorea este fenómeno, conocido como “mancha fría” o warming hole, donde se han detectado descensos de hasta 1 °C en la temperatura superficial del océano.
El fenómeno ha sido identificado como una posible señal de debilitamiento de los sistemas que regulan el clima global y podría estar relacionado con alteraciones en las corrientes oceánicas que influyen directamente en el equilibrio climático de Europa.
Posible debilitamiento oceánico
Un análisis encabezado por el oceanógrafo Stefan Rahmstorf y su equipo del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático concluye que la anomalía tiene un origen estrictamente marino.
La investigación vincula el fenómeno con el debilitamiento de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC), un sistema de corrientes que transporta agua cálida y salada desde el Golfo de México hacia el norte de Europa.
Algunos modelos matemáticos advierten que la AMOC podría alcanzar un punto de no retorno en las próximas décadas, generando escenarios de frío extremo en territorio europeo.
Temor a un colapso climático
Los investigadores señalan que las consecuencias no se limitarían a Europa, sino que también podrían afectar los patrones de lluvias monzónicas en Asia y África.
Rahmstorf aseguró que “los vientos y las nubes solo explican una modesta fracción del agujero de calentamiento”, al tiempo que destacó que el enfriamiento observado alcanza profundidades de hasta 1,000 metros.