



Un equipo de científicos del SeaDoc Society documentó una escena conmovedora en el mar de Salish: una orca hembra fue observada empujando el cadáver de su cría recién nacida, que murió poco después de nacer.
La orca, identificada como Alki, pertenece al “J pod”, uno de los tres clanes que integran la comunidad de orcas residentes en esa zona del hemisferio. De acuerdo con los investigadores, Alki ha enfrentado una dura historia reproductiva marcada por múltiples abortos espontáneos y la pérdida de Sonic (J52), una cría que falleció a los dos años.
Los especialistas explican que este comportamiento, conocido como “cargar el duelo”, es frecuente en madres orcas que pierden a sus crías y puede extenderse por días o semanas. Para los científicos, este acto es una muestra clara del fuerte vínculo emocional que las orcas establecen con sus hijos.