



¿Tienen hoy los dominicanos más dinero y mayor capacidad para comprar alimentos que hace diez años? El presidente Luis Abinader aseguró este lunes, durante su discurso ante el Foro Mundial de la Alimentación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), celebrado en Roma, que los ingresos reales de los hogares han aumentado y que la pobreza monetaria y la pobreza extrema han experimentado reducciones significativas en República Dominicana.
De acuerdo con las cifras presentadas por el mandatario, entre 2015 y 2025 el ingreso real por habitante de los hogares creció un 43.7 %, mientras que la pobreza monetaria disminuyó del 41.1 % al 17.3 %, una reducción de 23.8 puntos porcentuales durante ese período.
En cuanto a la pobreza extrema, Abinader sostuvo que pasó de un 8.7% a un 2.2% en esos mismos diez años, equivalente a una disminución de 6.5 puntos porcentuales.
El jefe de Estado también presentó resultados correspondientes a su administración y afirmó que, entre 2020 y 2025, el ingreso real aumentó un 20 %, mientras que la pobreza monetaria pasó de aproximadamente un 26 % en 2019 a un 17 % en 2025.
Asimismo, proyectó que, de mantenerse la tendencia de los indicadores económicos, la pobreza monetaria podría situarse en un 14 % al cierre de 2026.
“Solo desde el 2020 hasta el 2025, durante mi gobierno, el ingreso real aumentó en un 20 % y la pobreza monetaria bajó desde 26 % en el 2019 a 17 % el año pasado y las estadísticas en este año apuntan que terminaremos en un 14 %”, expresó Abinader.
Aunque estas cifras reflejan una mejoría en los indicadores económicos presentados por el Gobierno, el aumento del ingreso real constituye un promedio estadístico y no significa necesariamente que todas las familias dominicanas dispongan de más dinero o hayan experimentado el mismo incremento en su poder adquisitivo.

Durante su intervención, el mandatario explicó que la estrategia seguida por República Dominicana para reducir el hambre estuvo sustentada en dos líneas de acción: incrementar la disponibilidad de alimentos y mejorar los ingresos de la población para facilitar su compra.
En relación con la producción, indicó que entre 2004 y 2024 el índice de producción de alimentos por habitante aumentó un 122.3 %, resultado que vinculó al financiamiento agropecuario, la incorporación de tecnologías y el respaldo a los pequeños y medianos productores.
Sin embargo, reconoció que aumentar la producción nacional no garantiza por sí solo que todas las familias tengan acceso a una alimentación adecuada.
“Pero producir alimentos no basta si una familia no tiene ingresos suficientes para comprarlos”, manifestó.
En ese sentido, explicó que la segunda línea de acción se concentró en elevar los ingresos de los hogares mediante el crecimiento económico, las mejoras salariales y los programas de protección social.
Abinader atribuyó parte de la disminución de la pobreza monetaria al incremento del salario mínimo real promedio, que calificó como un aumento sin precedentes en República Dominicana.
Según sostuvo, estas medidas han permitido ampliar la capacidad de compra de alimentos y mejorar las condiciones económicas de los hogares beneficiados.
El mandatario también destacó la ampliación de los programas sociales como uno de los componentes de la política gubernamental para enfrentar la inseguridad alimentaria.
Precisó que la cobertura de alimentación escolar aumentó de 1.7 millones de estudiantes en 2019 a más de 2.2 millones en 2025, lo que representa la incorporación de más de 500 mil beneficiarios.
De igual manera, aseguró que el gobierno duplicó tanto los montos como la cantidad de beneficiarios de los subsidios Aliméntate y BonoGas, dirigidos a apoyar a los hogares de menores ingresos.
Según las cifras presentadas por Abinader, estos programas brindan asistencia a más de 1.4 millones de hogares dominicanos.
En cuanto a los Comedores Económicos, informó que el país cuenta con 163 establecimientos distribuidos en diferentes localidades, desde los cuales se entregan diariamente más de 183 mil raciones de comida caliente y gratuita.
El jefe de Estado aseguró que esta cantidad representa cinco veces el volumen de raciones que se distribuía en 2020.
Asimismo, mencionó los mercados de productores y las bodegas móviles como mecanismos para facilitar la comercialización de alimentos a precios que el Gobierno considera accesibles para los consumidores.
Otro de los aspectos abordados por Abinader fue el respaldo a los productores agropecuarios frente al incremento internacional de los insumos agrícolas.
Explicó que, durante las crisis provocadas por la pandemia de COVID-19 y los conflictos internacionales, el encarecimiento de la urea, utilizada en la fabricación de fertilizantes, amenazó la continuidad de pequeños productores.
Según el mandatario, un estudio realizado por el Gobierno estimó que, si se permitía que los precios de ese insumo aumentaran sin intervención estatal, alrededor del 30 % de los pequeños productores podría salir del mercado.
Ante ese escenario, señaló que se establecieron subsidios temporales para reducir el impacto de los incrementos y mantener la producción agropecuaria.
Abinader aseguró que estas medidas contribuyeron a evitar la salida de pequeños productores del mercado nacional.
También mencionó el Plan de Acciones Anticipatorias frente a la Sequía Agrícola 2026-2027, orientado a proteger las cuencas, mejorar los sistemas de riego y acompañar a los agricultores ante los riesgos climáticos.
Pese a los avances económicos y sociales expuestos durante su discurso, el presidente reconoció que la salida de República Dominicana del denominado mapa del hambre de la FAO no significa que hayan desaparecido las dificultades alimentarias.
“Mientras exista una sola familia dominicana que tenga dificultades para alimentarse correctamente, tendremos trabajo por hacer”, expresó.
El mandatario planteó que el próximo desafío consiste en garantizar no solamente el acceso a los alimentos, sino también una nutrición saludable, suficiente y de calidad.
Para ello, consideró necesario mejorar la educación alimentaria, combatir la malnutrición y continuar fortaleciendo la producción agropecuaria nacional.
“Que una familia pueda comer es indispensable. Que pueda alimentarse bien es el compromiso que debemos de cumplir”, sostuvo.
¿Qué significan estos indicadores para los bolsillos dominicanos?
Las estadísticas presentadas por Abinader muestran una reducción de la proporción de personas clasificadas en situación de pobreza monetaria y un crecimiento del ingreso real promedio de los hogares.
La pobreza monetaria se mide tomando como referencia si los ingresos de una persona o un hogar resultan suficientes para cubrir una canasta de bienes y servicios considerada básica. Por su parte, el ingreso real incorpora el efecto de los cambios en los precios, por lo que permite analizar la evolución del poder adquisitivo.
No obstante, estos indicadores no permiten establecer por sí solos que todos los dominicanos tengan una mejor situación económica. Las experiencias individuales pueden variar según el nivel de ingresos, los gastos familiares, la situación laboral y el costo de los bienes y servicios que consumen.
De ahí que la pregunta sobre si los ciudadanos tienen actualmente más o menos dinero que antes deba distinguir entre la mejoría de los indicadores nacionales y la realidad económica particular de cada hogar.
Abinader defendió que el crecimiento económico debe traducirse en mejores condiciones de vida y no limitarse al aumento de la riqueza nacional.
“De poco sirve crecer si ese crecimiento no cambia la vida de la gente”, afirmó.
El mandatario sostuvo que uno de los resultados que mayor satisfacción le produce de su administración es haber contribuido a que República Dominicana saliera del mapa del hambre de la FAO, aunque reiteró que todavía quedan desafíos para garantizar una alimentación adecuada a toda la población.