



La Policía británica hizo este viernes un llamamiento público para recabar información sobre la investigación abierta al príncipe Andrés por presunta conducta indebida en cargo público. Las autoridades aclararon que las pesquisas abarcan también posibles casos de conducta sexual indebida.
«El delito de conducta indebida en cargo público puede adoptar diferentes formas, lo que convierte esta investigación en un proceso complejo», señaló en un comunicado el subdirector jefe de la TVP, Oliver Wright.
Según la definición legal británica, este delito es de amplio espectro e incluye:
Wright instó a cualquier persona con datos relevantes a contactar con las autoridades, asegurando que «un equipo de detectives experimentados trabaja meticulosamente sobre una cantidad significativa de información recibida del público y de otras fuentes».
El hijo de la difunta Isabel II fue detenido en febrero y posteriormente puesto en libertad bajo investigación. Según los ‘archivos Epstein’ difundidos el año pasado en Estados Unidos, el antiguo duque de York pudo haber remitido información gubernamental confidencial al magnate y pederasta Jeffrey Epstein, fallecido en 2019.
Además de la trama de espionaje o tráfico de influencias, Andrés enfrenta el estigma de las acusaciones de Virginia Giuffre, quien afirmó haber sido víctima de abusos sexuales por parte del príncipe en tres ocasiones cuando era menor de edad, bajo la intermediación de Epstein.
Aunque el príncipe niega tajantemente los cargos, en 2022 alcanzó un acuerdo millonario extrajudicial para cerrar la demanda civil presentada por Giuffre en EE. UU. (quien falleció en abril de 2025).
Actualmente, la Policía británica ha solicitado formalmente al Departamento de Justicia de Estados Unidos acceso a las versiones originales de los expedientes del caso Epstein y se encuentra a la espera de una respuesta oficial.
Desde 2019, Andrés Mountbatten-Windsor permanece apartado de la vida pública. Tras las últimas revelaciones, el rey Carlos III le retiró sus títulos oficiales el pasado octubre y le exigió el desalojo de Royal Lodge, su residencia en los terrenos del Castillo de Windsor.