



El aumento de los casos de sarampión en América Latina ha llevado a las autoridades sanitarias a reforzar la vigilancia epidemiológica y a recordar las diferencias entre esta enfermedad y la varicela, dos infecciones virales que suelen confundirse por sus manifestaciones en la piel, pero que presentan características clínicas, complicaciones y formas de contagio distintas.
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), entre las semanas epidemiológicas 1 y 19 de este año se han notificado 20,332 casos de sarampión en 16 países de la región, además de 25 fallecimientos asociados a la enfermedad. La cifra representa un incremento de 276 % en comparación con el mismo período de 2025.
Síntomas distintos
Los países con mayor incidencia son México, con más de 10,800 casos confirmados, y Guatemala, con más de 6,200 contagios. También se han reportado casos importados y aislados en otras naciones de Centroamérica.
Posteriormente surge una erupción de manchas rojas planas que comienza en el rostro y se extiende progresivamente al resto del cuerpo.
La varicela, en cambio, es provocada por el virus varicela-zóster y suele transmitirse por contacto directo o mediante gotículas respiratorias. Generalmente causa fiebre moderada, cansancio y dolor de cabeza leve.
Riesgos y prevención
La principal diferencia es que la varicela produce ampollas llenas de líquido en distintas etapas de evolución, mientras que el sarampión presenta lesiones uniformes que evolucionan al mismo tiempo.
Las autoridades sanitarias atribuyen el repunte del sarampión a la disminución de las coberturas de vacunación y recomiendan revisar los carnés, completar los esquemas pendientes y acudir al médico ante síntomas compatibles con cualquiera de estas enfermedades.