



La cifra de fallecidos por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el oeste de Colombia continúa aumentando y ya alcanza las 250 personas, mientras organismos de emergencia mantienen una carrera contra el tiempo para encontrar sobrevivientes atrapados entre los escombros de edificaciones colapsadas.
Los equipos de rescate, bomberos y voluntarios trabajan en las zonas más afectadas, donde han logrado recuperar con vida a varias personas, entre ellas una mujer de 32 años localizada bajo estructuras derrumbadas en Pereira, uno de los puntos más golpeados por el movimiento telúrico.
El presidente Abelardo de la Espriella asumió la coordinación de las operaciones de emergencia y supervisa los trabajos de búsqueda y rescate desplegados en las áreas con mayores daños.
Las autoridades concentran sus esfuerzos en garantizar la seguridad en las comunidades afectadas, reforzar la vigilancia para evitar saqueos y organizar la distribución de ayuda humanitaria para las familias que perdieron sus viviendas y pertenencias.
Además, el Gobierno avanza en la elaboración de censos para identificar a los damnificados y establecer mecanismos de apoyo económico que permitan atender las necesidades más urgentes tras la tragedia.
La magnitud del desastre provocó una respuesta internacional con el envío de asistencia humanitaria y recursos para apoyar las labores de recuperación.
Mientras tanto, la Cancillería colombiana confirmó la llegada de los primeros cargamentos de asistencia para las zonas afectadas.