



El gobierno de Nicolás Maduro intensificó su estrategia de defensa ante el despliegue de activos militares de Estados Unidos en el Caribe, al que califica como la «mayor amenaza en un siglo» para la región. La respuesta incluye la movilización de buques, milicianos y un llamado a la comunidad internacional para frenar lo que describe como una escalada de agresiones.
La Fuerza Armada Nacional Bolivariana, la Policía Nacional y los poderes públicos de Venezuela expresaron respaldo a Maduro tras la recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por Estados Unidos a cambio de información que conduzca a su captura.
El gobierno venezolano rechaza las acusaciones de Washington sobre la existencia del denominado Cartel de los Soles, al que EE.UU. identifica como organización terrorista con vínculos con altos mandos chavistas. Caracas sostiene que se trata de un «invento» para justificar la presión militar.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, informó del despliegue de buques de mayor porte en aguas territoriales venezolanas, mientras que el ministro del Interior, Diosdado Cabello, anunció la movilización de 15.000 efectivos en los estados fronterizos de Zulia y Táchira.
Maduro ordenó además la activación de 4,5 millones de milicianos. Según cifras oficiales, 8,2 millones de ciudadanos se han inscrito en el Sistema Patria como parte de la Milicia Bolivariana, considerada por el gobierno como «pueblo en armas».

Caracas envió una carta al secretario general de la ONU, António Guterres, solicitando su intervención para detener las «acciones hostiles» de EE.UU. y garantizar el respeto a la soberanía venezolana. La ONU expresó preocupación por el aumento de la tensión e instó a resolver las diferencias mediante vías pacíficas.
En paralelo, grupos simpatizantes del chavismo han realizado marchas en Caracas y otras ciudades para manifestar apoyo al gobierno. El 30 de agosto se llevó a cabo una concentración en el Cuartel de la Montaña, mientras que un día después pescadores, militares y funcionarios se reunieron en Cabo San Román, en el extremo norte del país.
Este viernes, milicianos marcharon en la capital como parte de la «activación operativa» del cuerpo. Maduro advirtió que, en caso de una agresión, Venezuela pasará a una etapa de «lucha armada».